La agencia espacial NASA, sigla que significa National Aeronautics and Space Administration, fue fundada en 1958 como una organización del gobierno de Estados Unidos. La misión era planificar, dirigir y manejar todas las actividades aeronáuticas y espaciales de Norteamérica, exceptuando las que tuvieran fines militares.
El Presidente John F. Kennedy, el 25 de mayo de 1961, pronunció ante el Congreso de Estados Unidos las siguientes palabras:"Creo que esta nación debe proponerse la meta, antes de que esta década termine, de que el hombre pise la Luna y vuelva a salvo a la Tierra”.
El programa Apolo
Desde ese momento la NASA, tras el desafío impuesto por Kennedy, puso en marcha los programas espaciales Mercury y Gemini. En febrero de 1966, utilizando las investigaciones y experiencias arrojadas por ambas misiones, nace el ambicioso proyecto espacial Apolo. El objetivo: llevar al hombre a la Luna.
En un inicio se barajaban algunas ideas que contemplaban construir una nave que fuese capaz de llevar a la Luna entre dos y cuatro tripulantes. Para lograrlo fue necesario mejorar el cohete lanzador. Los científicos fabricaron los Saturno, de los que se hicieron varios modelos, destacando el Saturno 5.
Las naves Apolo basaban su funcionamiento en tres elementos:
1.- El módulo de mando: de forma cónica, contiene el asiento de los astronautas y los paneles de control.
2.- El módulo de servicio: se encuentran los equipos eléctricos, depósitos de oxígeno, hidrógeno, helio y motores de maniobras.
3.- El módulo lunar: con capacidad para dos personas.
El programa Apolo incluyó una serie de vuelos no tripulados y 12 misiones tripuladas. Fueron seis misiones con alunizaje (Apolo 11, 12, 14, 15, 16 y 17). Dos astronautas de cada una de estas últimas caminó por la Luna.
Misión Apolo 11
La preparación de la misión espacial Apolo 11 tuvo varios problemas. La hazaña de situar a un hombre sobre la Luna causaba una serie de incógnitas, que por falta de conocimientos e información eran difíciles de disipar. Entre ellas destacan el desconocimiento de los científicos frente a las dificultades que enfrentaría un astronauta al desplazarse sobre la superficie lunar con gravedad menor a la terrestre y los efectos sicológicos que este hecho podría originar. Además existía la posibilidad que los astronautas regresaran portando algún tipo de contaminación, por lo que se dispuso un lugar especial para que cumplieran una cuarentena.
Objetivos
Los objetivos de la misión Apolo 11 fueron claros y sencillos:
1.- Realizar un viaje espacial tripulado a la Luna que comprendiera alunizaje y regreso.
2.- Desarrollar una inspección a la superficie lunar y realizar toma de muestras. Se incluían experimentos científicos y fotografías.
Se evaluaron muchos sitios para el lugar del alunizaje hasta que se llegó a recomendar el “Mar de la Tranquilidad”. Ese fue el lugar elegido.
Los astronautas seleccionados para realizar este viaje fueron Neil Armstrong, Edwin E. Aldrin y Michael Collins.
El día para el despegue fue el 16 de julio de 1969, la llegada a la Luna el 21 y el retorno a la Tierra el 24. En total serían 8 días.
¿Cómo llegó el hombre a la Luna?
El objetivo principal de la misión fue llevar al hombre a la Luna, recoger muestras de la superficie selenita y dejar equipos experimentales que funcionaran después que los astronautas regresaran a la Tierra.
Los relojes marcaban en Argentina las 10:32 de la mañana del miércoles 16 de julio de 1969. La cuenta regresiva había culminado y la gran hazaña del hombre -poner un pie en la superficie de la Luna- recién comenzaba.
El módulo lunar "Águila" descendió a la Luna y se posó sobre su superficie el 20 de julio de 1969, en la zona llamada Mar de la Tranquilidad.
El despegue
Los experimentados astronautas se levantaron de madrugada y después de chequeos médicos de rigor, desayunaron y fueron asistidos para introducirse en los complejos trajes espaciales. Luego fueron conducidos a la plataforma de lanzamiento, donde entraron a la cápsula.
Los relojes marcaban en Argentina las 10:32 de la mañana del miércoles 16 de julio de 1969. La cuenta regresiva había culminado y la gran hazaña del hombre, poner un pie en la superficie de la Luna, recién comenzaba.
El cohete Saturno 5 y sus tres tripulantes, Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin, dejaron la Tierra acompañados por un ensordecedor sonido y una gigantesca llama roja. Los cinco motores del vehículo espacial en conjunto alcanzaron una velocidad de 40 mil kilómetros por hora, impulso necesario para vencer la fuerza de gravedad.
El Saturno 5 impulsó la nave a 160 metros de altura, colocándola en la órbita del planeta, y desechando luego las tres etapas del cohete en la medida que cada una agotaba su combustible de oxígeno e hidrógeno líquidos. El lanzamiento del Saturno 5 no revistió ningún problema.
En Cabo Kennedy, ex Cabo Cañaveral, el mar de turistas se retiraba (se dice que fue más de un millón de automóviles que crearon uno de los tacos más grandes de la historia) y los medios de comunicación trabajaban frenéticamente tratando de relatar lo sucedido.
El día presentaba las condiciones climáticas características de la zona: caluroso, húmedo y algo nublado. La nave entró en órbita a una altura de 185 kilómetros sobre la superficie terrestre cuando la cosmonave madre alcanzaba una velocidad de 27.300 kilómetros por hora.
La nave espacial permaneció volando en torno a la Tierra hasta las 13:16 hrs (Argentina). La Apolo 11 hizo funcionar el cohete de la tercera etapa. En ese instante aumentó la velocidad, a casi al doble de la que llevaba, para iniciar el viaje de 400 mil kilómetros, aproximadamente a la Luna. El objetivo era salir de la gravedad terrestre.
Con impecable precisión los astronautas iban directo a la Luna. Cuando habían transcurrido 21 horas desde que dejaron la plataforma de despegue ya habían recorrido 170.000 km. La velocidad era de 7.100 kilómetros por hora.
Un día después del lanzamiento, con una tripulación mucha más relajada y bromista, la misión cruzó el punto medio del viaje. La velocidad promedio era casi de 5.800 kilómetros por hora. El motor principal de la Apolo 11 se encendió por espacio de tres segundos y se colocaron en una trayecto más preciso hacia la Luna.
El 19 de julio el Centro Espacial de Houston anunció que la misión Apolo entró en la fuerza gravitacional de la Luna, cobrando aún mayor velocidad. Los astronautas durmieron tranquilos, no presentando problemas de ningún tipo. Se encontraban a unos 15.000 mil kilómetros del objetivo.
El 20 de julio, Edwin Aldrin pasó por la compuerta que comunica la cápsula del “Columbia” con el módulo de alunizaje “Águila”, iniciando las maniobras de control final para el descenso. La operación comenzó cuando se encontraban sobrevolando la parte no visible de la Luna. Luego Neil Armstrong pasó a reunirse con Aldrin. Mientras este último se ponía su traje espacial, el comandante de la misión hizo funcionar las baterias solares.
El 16 de julio de 1969 Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin "Buzz" Aldrin, comenzaban la aventura más importante de sus vidas, que tendría como escenario la Luna. Aquel día despegó la histórica nave Apolo 11.
El viaje hacia la Luna no presentó dificultad alguna. Todo se desarrollaba con tal precisión y normalidad, que la tripulación del Apolo 11 incluso tuvo el ánimo de bromear con los controladores de Houston.
El domingo 20 de julio, ya en la órbita lunar, Aldrin y Armstrong se trasladaron al módulo "Águila". Michael Collins cerró la compuerta y permaneció pilotando el módulo de control "Columbia", esperando la separación de la cápsula y apoyando las maniobras del módulo lunar.
Cuando el "Águila" sobrevoló la superficie de la Luna levantó polvo lunar lo que restó visibilidad a las maniobras de aproximación que el comandante Neil Armstrong había asumido de forma manual para evitar el riesgo de vuelco del alunizaje automático. Habían transcurrido 4 días desde el comienzo del viaje.
El "Águila" descendió a la Luna y se posó sobre su superficie el 20 de julio de 1969, en la zona llamada Mar de la Tranquilidad.
Cuando el comandante descendió por la escalerilla de 9 peldaños, tiró de un anillo que abrió una compuerta de la cual salió una cámara de televisión que transmitió a la Tierra las primeras imágenes desde el satélite.
Eran exactamente las 10:56 P.M. cuando Armstrong descendió por una escalerilla con su traje espacial y puso el pie izquierdo sobre la Luna. Sus primeras palabras fueron "Estoy al pie de la escalerilla. Las patas del Águila sólo han deprimido la superficie unos cuantos centímetros. La superficie parece ser de grano muy fino, cuando se la ve de cerca. Es casi un polvo fino, muy fino. Ahora salgo de la plataforma". Luego diría la frase histórica: "Este es un pequeño paso para el hombre; un salto gigantesco para la Humanidad".



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